Articulo : Vivir para la Gloria de Dios por Priscilla de Moreno


     Esta semana en Madres Unidas para Orar Costa Rica tenemos una invitada especial se trata de  Priscilla de Moreno , es la fundadora de un hermoso blog llamado Mujer Viviendo para Dios un día a la vez, acá les dejamos el link https://mujerviviendoparadios.my.canva.site/?fbclid=PAAaZZuAXQ-Qv2kXUFMXjNlRqYuIyMx3usvJ5c9j8pbzqOlgD70NDSSpsz-8Y, para que pueden ver todo su contenido y la bendición de los recursos que hace y comparte.

    Definitivamente vivir para la gloria de Dios no podía ser algo que se hiciera criando niños, limpiando baños y restregando el piso ... Eso, exactamente, creía yo cuando inicié mi vida como creyente. 

    Cuando escuché esa frase, para mi estaba más relacionada con vestir bien, trabajar dentro de las paredes de la congregación o que las luces estuvieran sobre mí en el escenario. Así lo creía hasta que me topé con el pasaje de 1 Cor 10:31: háganlo todo para la gloria de Dios.

    Ese TODO resonaba en mi mente día y noche. Algunas de las preguntas que rondaron mi mente en los días siguientes fueron: ¿Por qué no decía si se visten y maquillan para salir a trabajar háganlo para la gloria de Dios? ¿Por qué me sonaba más como si le toca restregar el inodoro, hágalo para la gloria de Dios? 

    Mi mente se estrellaba con ese pasaje a cada momento del día en que deseaba quejarme por estar en ése época de la vida en donde yo nunca quise estar.

    Verán, yo estaba atravesando una época difícil en mi vida, en la que estaba desempleada, aunque debería de decir más bien que había perdido el trabajo que idolatraba. También tenía limitaciones financieras, vivía en un lugar que no me parecía bonito y estaba a cargo de cuidar a mis hijos pequeños en casa, lo que implicaba mucha limpieza de todo tipo y nada de eso me gustaba. Pues yo siempre había despreciado el trabajo del hogar, mi meta en todo momento había sido trabajar fuera de casa... Y ahora, justo ahora que había aceptado el sacrificio que Cristo hizo por mí, estaba yo en casa…

Me parecía irónico.

    Yo no estoy diciendo que el trabajo en casa es despreciable, sino que en mi mente no había una buena percepción del mismo. Yo había sido criada para despreciarlo, para verlo como algo sin gloria, sin bombos ni platillos, algo que debería de evitar a todo a costa si quería ser exitosa. Cada fibra de mi ser estaba moldeada para evita ser una mujer que dedicara su vida a servir y mucho menos a servir en su hogar. La idea principal de aquella crianza fue servir afuera, a una compañía, a un jefe, a una empresa, comprometerme con mi trabajo para ganar dinero, ser famosa, ser alguien con un nombre, con un legado.

    Yo luchaba contra aquello que Dios, en Su misericordia, me había puesto a hacer porque me era contrario a lo que llevaba adentro. Sin embargo, El conoce mi corazón, sabe que yo tenía una gran necesidad de ver más allá de mi vida, de mi perspectiva y de mi egoísmo. Todo aquello que yo creía que era “lo normal” resultó ser lo opuesto a lo que Dios deseaba para mí. Por lo que cada una de esas áreas se estaba quebrando junto con mi mente. 

    Fue un proceso doloroso por decir lo menos. Pasó el tiempo en donde Su amor y Su cuidado transformaron mi mente. Dios renovó todo aquello que yo había aprendido en mi cultura, en el mundo, en mi familia y Él mismo me llevó a la Verdad haciéndome libre.

    Aprendí que vivir para la gloria de Dios es un concepto que no está relacionado conmigo, sino que está enfocado en Cristo, del mismo modo que todo el evangelio. Vivir para la gloria de Dios implica que nunca será sobre mí, nunca seré el centro de atención y tampoco se hará a mi manera. No es porque Dios es un dictador sino porque en Su misericordia Él sabe que lo mejor para mí, es y será siempre ser más como Cristo, siempre será enfocarme en El, siempre será hacerlo TODO para la Su gloria. 

    Esto implica someterme a Su voluntad, aquella que la biblia misma nos recuerda que es buena agradable y perfecta, una que es ligera sin agobiarnos ni cansarnos. También lleva una dosis de espíritu quieto y apacible mediante el cual llevamos una conducta íntegra y respetuosa la cual es de gran valor delante de Dios. Y por supuesto, vivir para la gloria de Dios no podría ser sin ser sensatas cuidando del hogar y a quienes servimos adentro de él porque esto permite que no se hable mal de la palabra de Dios.

    La gloria de Dios implica que Él es quien está en el escenario, Él sobre quien están puestas las luces, Él es quien brilla, Él es quien deja un legado, Él es quien debe de ser el centro de atención y en cada palabra, cada acción y cada pensamiento yo puedo hacer que esto sea posible… ¡incluso restregando el piso! Seamos mujeres que vivimos para la gloria de Dios. 


Con amor Priscilla de Moreno, 

Una mujer viviendo para la Gloria de Dios un día a la vez.

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